INZUNZA ROMPE LA CHAQUETA DE MORENA, PERO NO SU VOTO NI EL FUERO
Inzunza dejó la bancada de Morena, pero regresó al Senado conservando el escaño, el fuero y su respaldo político a la 4T.
Enrique Inzunza volvió al Senado después de más de 120 días sin presentarse físicamente. Regresó con una declaración contundente, pero pocas respuestas: “Soy inocente”.
Su ausencia comenzó el 29 de abril, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación formal contra él, Rubén Rocha Moya y otros ocho funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa.
A Inzunza le imputan conspiración para importar narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, así como conspiración para poseer ese armamento. El expediente estadounidense sostiene que la red habría protegido operaciones de Los Chapitos a cambio de respaldo político y sobornos.
El 26 de mayo acudió ante la FGR en Culiacán. Aseguró que se presentó como su propio abogado y que no utilizaría las excepciones relacionadas con su cargo. Después volvió a desaparecer del Senado, salvo por una participación virtual el 25 de junio.
El 26 de agosto, ante la presión de Morena para que solicitara licencia y enfrentara las investigaciones sin fuero, Inzunza eligió otra salida: abandonó la bancada, pero conservó el escaño, la dieta y la protección constitucional.
Finalmente, este 31 de agosto reapareció físicamente en el Senado como legislador independiente. Defendió su inocencia, aseguró que durante el receso preparó 22 dictámenes y anunció que escribirá un libro para contar su versión de estos cuatro meses.
Pero hay una contradicción difícil de ignorar: dejó la bancada de Morena, aunque adelantó que seguirá respaldando “sin reservas” las iniciativas de Claudia Sheinbaum.
¿Por qué romper con Morena, pero conservar el cargo y el fuero? ¿Por qué regresar hasta ahora? ¿Y por qué anunciar un libro antes de presentar públicamente las pruebas que, según él, desmontan la acusación estadounidense?
No existe una sentencia en su contra y las acusaciones deberán probarse ante los tribunales. Tampoco la FGR ha informado de una imputación formal en México.
Sin embargo, su regreso solamente terminó con la ausencia. No terminó con las dudas.
Inzunza es un chivo expiatorio de la lagartija